La Tolerancia

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Yo mason

Cuando miro la televisión, escucho la radio, o me informo de alguna manera en la prensa escrita, me doy cuenta del alto grado de intolerancia que existe en las personas, ya sea en los líderes nacionales,  en comunicadores, en la gente que participa en medios, que pertenecen a los medios, a gremios y más, los unos no aceptan opinión alguna de los otros, los otros de los otros, y así se forma una cadena INTOLERANTE de discusiones, de maltrato verbal, insultos, pero casi  nunca hay una solución a los problemas en discusión.

Pero no quiero definir la intolerancia, quiero más bien llegar a un concepto o definición de un valor y virtud que es la TOLERANCIA;  La tolerancia según varios escritores y diccionarios se resume como: “La aceptación de la diversidad de opinión, social, étnica, cultural y religiosa. Es la capacidad, óigase bien, la CAPACIDAD, de saber escuchar y aceptar a los demás, valorando las distintas formas de entender y posicionarse en la vida, siempre que no atenten contra los derechos fundamentales de la persona; La tolerancia si es entendida como respeto y consideración hacia la diferencia, como una disposición a admitir en los demás una manera de ser y de obrar distinta a la propia, o como una actitud de aceptación del legítimo pluralismo, es a todas luces una virtud de enorme importancia “

Dicho esto y en el  compromiso de pulir mi piedra bruta, quiero estar pendiente de este valor, pues en muchas ocasiones he sido intolerante, he creído ser  el dueño de la verdad absoluta a sabiendas que no siempre he tenido la razón, recalco que con este proceder no he causado mayor daño, a terceros, porque de pronto mi proceder no ha causado una conmoción social, pero pienso y me pregunto, ¿fomentar Tolerancia  a gran escala, que efecto causaría?, es ahí que digo, en primer lugar   se necesita fomentar tolerancia a todo nivel, en hombres y mujeres, en ricos y pobres, en mandantes y mandatarios, es decir en todos; ahora,  ¿para que fomentar este valor?, ciertamente a muchos no les interesaría, a otros les parecería absurdo, o molestoso, pero si fomentamos este valor ganaríamos justicia en la participación de ideas, respeto a nuestras opiniones, derecho a ser escuchados, es decir, gozaríamos  del principio de máxima libertad que garantiza  la doctrina masónica.

Mario C:.
Riobamba, 3 de febrero de 2010

 

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